Pol Marban

Para Pol Marban el taller es la ciudad, no sólo porque despliegue por los muros urbanos su universo pictórico sino sobre todo porque es un pintor a plein air. Pero así como los pleinairistas de antaño salían con sus bártulos para reflejar los cambios lumínicos sobre la naturaleza, Marbán sale a la calle para estudiar cómo la atmósfera de cada lugar y momento afecta el ánimo de los transeúntes. Se impregna de luz natural para penetrar en las sombras del subconsciente, observa los paisajes marinos para adentrarse en los naufragios de la naturaleza interior.

Recorre el subsuelo descubriendo antros nocturnos habitados por tribus crepusculares, almas errantes y solitarias. Flirtea con lenguajes expresionistas para explorar la subjetividad descarnada, pero un enigmático onirismo suaviza esa dureza. Marbán bucea hasta lo más hondo de la conciencia y descubre tesoros escondidos entre los pecios sumergidos.

En las series de vinilos fotográficos dedicados a los mártires de la carrera espacial y la guerra fría desarrolla una investigación paralela, incursionando en los remanentes espectrales de la memoria histórica, filtrándose en el subconsciente colectivo con humor lisérgico. Referencias ufológicas y fenómenos paranormales disrumpen la estética veraz de la fotografía documental.

Anna Adell